El pasado jueves se inició un nuevo proceso «participativo» sobre el antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi.

Lo interesante y más que significativo es que, en un acto sin presencia oficial de ningún representante del ayuntamiento, se realizaba la presentación de un proceso que pretende consultar a la ciudadanía posibles usos para tres zonas del mercado mientras que la prensa publicaba ese mismo día una entrevista a la concejala del distrito de Arganzuela, Cayetana Hernández de la Riva, en la que ella explicaba ya qué usos iban a tener estos espacios del Mercado.

Foto: ©Gacetas Locales/Miguel Garrote

Gacetas Locales: https://www.gacetaslocales.com/entrevista-cayetana-hernandez-de-la-riva-concejala-arganzuela

«Las obras de rehabilitación del Mercado de las Frutas y Verduras de Legazpi, que debería estar terminado para finales del año que viene, es otro de los proyectos para la legislatura que destaca Cayetana Hernández de la Riva. Mantendrá el espíritu de lo inicialmente previsto, “aunque se va a reformar puntualmente, la esencia no cambia, ya lo dijo el alcalde”.

Se refiere a que además de zonas verdes, biblioteca y servicios municipales –será la sede del área de Desarrollo Urbano, la Agencia Tributaria o incluso de los antidisturbios de la Policía Municipal– tendrá una aceleradora de startups».


El proceso iniciado el jueves, dinamizado por el Laboratorio de Cuidados Urbanos, tiene como finalidad aparente generar «proceso consultivo no vinculante promovido por la Junta de Distrito que tiene como objetivo conocer las propuestas de los vecinos y vecinas para la biblioteca, la plaza interior y otros espacios proyectados en el edificio».

El proceso que dura algo menos de un mes puede consultarse en:

https://mercadofrutasyverduras.wordpress.com/

Este proceso, inicialmente anunciado por la anterior corporación, tenía como objetivo culminar el anterior realizado en 2016, alrededor del cual se articuló un duro debate sobre el proyecto de convertir el antiguo mercado en un macro-contenedor administrativo. El proceso se cerró con un desacuerdo total entre el ayuntamiento frente a los vecinos y técnicos e independientes, y un cuestionamiento de la legitimidad del mismo, a pesar de que se intentara articular desde la Junta y el Ayuntamiento central un falso relato de participación y acuerdos inexistentes.

Lo que si supuso ese proceso es que la firme oposición ciudadana consiguió salvar in extremis el patio del Mercado de su destrucción Eso sí, a cambio el ayuntamiento se sintió legitimado para hacer aún más agresiva su intervención en el edificio y eliminando totalmente del proyecto inicial la previsión de equipamientos de gestión ciudadana inicialmente planteada.

Al finalizar el proceso de 2016, el ayuntamiento anunció una segunda fase en la que se definirían los usos de las zonas comunes y espacios no destinados a oficinas de la administración municipal, se hablaría de la co-gestión y de la gobernanza de los mismos.

Nunca cumpliría su promesa y ahora viene una segunda fase distinta en la que no se va a hablar de gobernanza de espacios comunes, ni de co-gestión, no va a tener carácter vinculante y parece que, ya desde el inicio de proceso, ni siquiera se tiene respeto a la participación.

Veremos en qué acaba.

A %d blogueros les gusta esto: